( Cuento corto en alusión a la crisis política del país ).
El mar está embravecido, oscuros nubarro- nes presagian tragedia, el viento sopla fuerte, las olas azotan la cubierta del barco que peligra inundarse y se mece casi al garete en medio de la inclemente tempestad; el Capitán lucha por enderezar el timón y los marineros pugnan por arriar las velas que aumentan el peligro para zozobrar. Entretanto, hambrientos tiburo-nes merodean alrededor de la nave para un inesperado banquete de naufragos.
El pánico se apodera de la tripulación, el capitán sereno trata de mantener a flote su embarcación, aunque solo Dios sabe.
Durante la noche cunde la traición y algu-
nos marineros se amotinan y quieren echar por la borda a su comandante y asumir el gobierno del barco. Los líderes insurrectos alimentados por su ambición de poder fracasan porque su impericia es evidente, ellos son incapaces de controlar la situacion en medio del inpredecible mar, ellos deponen su actitud y se esconden en su vergüenza de ineptitud.
El capitán conduce el navío con lucidez y retoma el control con el apoyo del resto de su leal tripulación.Los amotinados, ahora encadenados, responderán por su alta perfidia. Amanece, el agitado mar amaina, vuelve la calma y todos llegarán a puerto con su capitán al mando.