martes, 26 de noviembre de 2024

ARTICULO/ TARAPACÁ E IQUIQUE

 TARAPACÁ E IQUIQUE
Tarapacá e Iquique son espacios geográficos chilenos, territorios otrora peruanos que fueron cedidos a perpetuidad al país del sur por el Tratado de Ancón de 1883, el cual  dio fin a las hostilidades de la Guerra del Pacífico. Es decir, fue una indemnización  por costos de guerra y un vergonzoso abuso para satisfacer la codicia del vencedor. Asimismo, en dicho acuerdo Chile se comprometió para que en 10 años se convocara a un plebiscito para definir  la situación de Tacna y Arica, consulta popular que nunca se realizó por afán dilatorío de Chile, recién en el año 1929 por el Tratado de Lima, ante la presión del gobierno peruano y los garantes internacionales, Tacna se reincorpora al Perú y Arica queda en poder de Chile. Otra infamia que tuvimos que soportar. Concluida la Guerra, para el gobierno  de los territorios conquistados Chile crea la Provincia de Tarapacá (1884), en base a los suelos antes peruanos, incluyendo Iquique que también fue ciudad puerto de nuesto país , posteriormente Chile creó la Región de Iquique (1974), y durante  el gobierno de la Presidente Bachelet (2007)
se creó la Región de Arica y Parinacoto, zona donde se ubica la ciudad de Arica. Tarapacá e  Iquique son territorios de mal recuerdo para el Perú porque nos traen a la memoria momentos dolorosos  que nunca debieron ocurrir y que el juicio histórico deslindará.  

domingo, 3 de noviembre de 2024

ARTÍCULO / LA EXTIRPACIÓN DE IDOLATRIAS ANDINAS EN EL PERÚ

LA EXTIRPACIÓN DE IDOLATRIAS ANDINAS EN EL PERÚ. 

Concluida la conquista del Imperio del Tahuantinsuyo, el gobierno virreinal español enfrentaba la tarea de eliminar las idolatrías religiosas que practicaban las poblaciónes andinas como el culto a los apus protectores, a la Pachamama, a las huacas ancestrales. Esta labor fue  asumida por la Santa Inquisición y las Ordenes Religiosas, las cuales  realizaban  "Visitas de extirpación", a las encomiendas y pueblos donde se habían constatado prácticas herejes;
en dichas localidades se trataba de destruir la visión del mundo religióso andino, para sustituirla por el credo cristiano, labor imposible de lograr "ipso facto", porque era una cuestión espiritual arraigada en la memoria colectiva, no obstante, el Visitador Real en el lugar inspeccionado, so pena de severa sanción en caso de desobediencia, organizaba una ceremonia pública de adhesión a la fe cristiana. Se comenzaba el acto con un discurso de iniciación y juramento de fidelidad. Si el pueblo se negaba a abrazar la creencia cristiana se reprendia a los encomenderos, castigando a los curacas y líderes de la creencia autóctona con autos de fe en donde declaraban públicamente su arrepentimiento, así como sufrían la confiscación de sus bienes. 
La labor de evangelización era ardua y se complementaba con la organización del culto en la localidad realizándose  periódicamente supervisiones para constatar la cristianizacion . Con el tiempo las poblaciones adoptaron devociones cristianas con Cristos, Vírgenes y Santos a quienes dieron  categoría de Patrones. No obstante, dentro del culto religioso cristiano siempre se escondieron rasgos paganos que revelaban esa identidad ancestral religiosa atavica. 
Si observamos detenidamente a las imágenes de las Vírgenes, éstas usan atuendos de forma piramidal que asemejan cerros o apus, elemento de adoración nativa.
Por otro lado en las fiestas patrónales se incluyen danzas y rituales andinos con abundante consumo de licor,  no comunes en los festejos cristianos. Asimismo, 
es común que otroras adoratorios paganos se hayan convertido en lugares de peregrinación de la poblacion cristiana. 
Tambien se observa la presencia de la chakana o cruz andina de antiguo origen Indígena , clara muestra de la conjuncion religiosa. Tambien en las cruces de los Cristos, atuendos y procesiones se ven imágenes del sol y la luna, expresiones qué no figuran en la crucifixión cristiana, más si pertenecen a la parafernalia religiosa andina. 
Es difícil eliminar totalmente el espíritu de un pueblo, sobre todo si existe una continuidad generacional híbrida, siempre habrán rasgos que perviven de ese ayer religioso-cultural. Esa es nuestra realidad sincrética. 
FUENTE: Angelina Pollak,
"El sincretismo religioso en Latinoamérica", 2001