miércoles, 29 de enero de 2025

ARTÍCULO / DÍA DEL PISCO PERUANO

DÍA DEL PISCO PERUANO
El mes de enero festejamos el Día del Pisco Peruano, destilado de uva declarado Patrimonio Cultural de la Nacion por Ley 30639.
Esta bebida nacional tiene su origen en la época colonial, cuando en el año 1609, por Cedula Real el Rey de España Felipe III prohibió la fabricación y exportación del vino en las colonias por ser competencia para la Industria vitivinícola española, así los productores  de uva de la costa sur decidieron elaborar un destilado de calidad y aceptación en todos los mercados. Así el pisco se convirtió en un licor emblemático y exclusivo de nuestro pais, pese a las intenciones de Chile de  pretender tomar como suyo el origen e inicio de la producción de esta bebida, Reclamo que ha sido  desvirtuado por la comunidad mundial. 
La celebración del Día del Pisco Peruano tiene como propósito incentivar la producción y consumo nacional e internacional, así como promover el sentido de identidad  de este producto originario y exclusivo del Perú. 

sábado, 4 de enero de 2025

ARTICULO/ HUATICA

ARTICULO/ HUATICA. 
(No pude usar los servicios ofrecidos, lo vertido es información de fuentes orales, tal vez algunos ochentones puedan darnos más luz a lo dicho)
 
El Río Rímac que cruza Lima al pie del Cerro San Cristóbal tiene en su  margen izquierda canales por donde desagua su fuerte corriente, uno de esos canales es el llamado Huatica qué nace en la Huerta Perdida, recorre la ciudad y desemboca en el distrito de Magdalena del Mar en la actual Costa Verde. El río Huatica, que yo llamaría acequion, dado el crecimiento de Lima fue canalizado y encementado convirtiendose en un río subterráneo. En su recorrido el río Huatica pasa por el distrito de La Victoria y en alusión a su  curso un  jiron victoriano fue bautizada con dicho nombre. Resulta que a inicios del siglo XX con el ánimo de centralizar la actividad callejera de la prostitución capitalina, las autoridades concentraron en dicha calle a las féminas dedicadas a ese antiguo negocio. Huatica convertida en Barrio Rojo atrajo gran cantidad de parroquianos quienes en horario nocturno visitaban a las "polillas" quienes abrian su ventanas luciendo sus atractivos artificios. Cada damisela por su ventana mostraba medio cuerpo semidesnudo enamorando a sus posibles clientes. El cuartucho donde ofrecían sus servicios era pequeño, alumbrado por un foco de color rojo, contando con una vetusta cama, un lavavo y un calentador. En la pared colgaba una autorización sanitaria y una tarifa de servicio. Un fuerte olor a ron de quemar inundaba el lugar. Cada servicio era acompañado por una prolija revisión de la dama al cliente. Para evitar sorpresas. El trabajo en si era esmerado pero por breve tiempo. Al final el varón asomaba po4 la puerta arreglandose los pantalones y con la. sonrisa en los labios, ella aparecía nuevamente por la ventana masticando su chicle. En las esquinas de Huatica había bares con ruidosas rokolas, entre ellos en Luna Pizarro y Raimondi estaba el Bar de Lolo local de aparatosas peleas. Al terminar la 2da cuadra de Huatica estaba la calle 20 de setiembre donde tambien había venta carnal, ahí trábajaban las más codiciadas damas del libertinaje sexual, dicha calle fue rebautizada como García Naranjo ante la queja de la colonia italiana qué señalába qué el 20 de setiembre era la fecha de lá unificación de Italia. En el año 1956 el Barrio Rojo de Huatica desaparece y el próspero negocio es trasladado a la Av. México. 

ARTICULO VIVENCIAS DEL AYER

VIVENCIAS DEL AYER
En nuestra época de infancia, en la Quinta donde vivíamos, las casas siempre tenían las puertas abiertas, y no se temía visitas de los amigos de lo ajeno. El domingo, muy temprano, mi padre iba con su jarra a la lecheria donde compraba por litros la blanca, olorosa y cremosa leche; luego iba a la panadería de la esquina y traía en su bolsa de tela los calentitos panes franceses, toletes o cariocas; siguiendo su  rutina, en un conocido quiosco, en la esquina de la casa, compraba chicharrón, relleno y camote frito, había mucha gente en lo mismo, pero la paciencia daba premios. Mi madre después de hervir la leche y pasar el café, disponía la mesa para el clásico desayuno familiar dominical. La orden era: ¡todos en la mesa! . Nosotros, muy niños, apurados, aún con sueño, pero entusiastas y  yo diria hasta hambrientos, nos sentábamos alrededor de la mesa listos para servirnos lo que se nos ofrecía. En medio de ese agradable compartir surgía la conversación familiar, siempre amena, afectiva y a veces amablemente correctiva, que casí sin darnos cuenta nos unía más. Asi eran nuestros desayunos. Como añoro ese ayer. Recordar es vivir