María Derosi es una joven emprende-
dora que vive en el distrito de La Victoria, muy cerca a la la Estación del Bus Metropolitano, ella tiene 24 años y aunque su situación econó -mica no le permitió seguir estudios universitarios tan luego acabó la Secundaria, ella hizo denodados esfuerzos para ello, pero siempre hubo imponderables que se lo impi- dieron. Aquel año logró inscribirse en los exámenes de admisión y tuvo que compartir su tiempo de trabajo con el estudio de preparación. María trabajaba en su pequeño negocio de Pastelería artesanal que repartía a las bodegas de la zona, cuando recibió la noticia de haber alcanzado el puntaje necesario para ingresar al Programa de Industria Alimentaria de la Universidad Nacional Agraria, la joven se sintió muy feliz, porque ello significaba un nuevo camino.
Si bien es cierto, sus productos de pastelería dulce tenían gran acepta- ción en los consumidores locales, los nuevos estudios le permitirían
tener una visión más amplia en el
manejo de su microempresa. La jo-
ven tenía interesantes proyectos gastronómicos Innovadores entre los
cuáles destacaba la elaboración de
una masa pastelera para barquillos y cucuruchos, masa que tenía una fór- mula inédita y que sólo ella conocía.
María inicio sus nuevos estudios con
el entusiasmo que le daba a todas sus actividades, allí conoció al Profe-
sor César Ponce, especialista quimi -co del Área de Nutrición quien se convirtió en su amigo y mentor, el docente ayudó a la estudiante y em- presaria a desarrollar su proyecto innovador para la fabricación de la nueva pasta, poco a poco la diversi- ficación y dosificación de los ingre- dientes permitió a María elaborar una mezcla que horneada dio lugar a una galleta crocante de sabor diferente a los existentes en el mercado, producto al cual denominó Barquimiel. María celosa de su descubrimiento no había revelado a César la integridad de los ingredien- tes y la proporcionalidad de los mismos. El paso de los días confir- maron su intuición, pues la joven se percató del insistente interés del profesor para que le revele la fórmula e ir juntos a ITINTEC para patentar el producto y así protegerlo de quienes quisieran usurpar el descubrimiento. María se negó a la
solicitud y sospechando la intención del presunto amigo, muy a propósito, dejó sobre la mesa de su reducido laboratorio los apuntes incompletos de su fórmula, los que desaparecie- ron misteriosamente.
El hecho desenmascaró al truhán quien al tratar de elaborar el produc- to resultó un fiasco.
María patentó su producto y comen- zó a producirlo como barquillo para las heladerías de Lima donde tuvo gran demanda. Inicialmente la pro- ducción se hizo con máquinas anti- guas, pero financió máquinas impor- tadas y su negocio creció. Ahora ya tenía personal que trabajaba para ella y había alquilado un local apa- rente. Barquimiel fue el primer bar- quillo dulce en nuestro país, hubo muchas imitaciones, pero ninguna logro superarlo. Una empresa local quiso comprarle su patente, ella no acepto y prefirió fabricarle los bar- quillos necesarios para su conocida marca. María terminó sus estudios titulandose exitosamente como Ingeniera Industrial. La producción de la fábrica se diversificó produ- ciéndose galletas crujientes, conos para helados, obleas, cucuruchos y hábanitos. La Empresa se formalizó y la bautizo con el nombre de FABARSA. María Derosi demostró a todos que una mujer emprendedora tiene sitial en el mundo de los negocios, solo se necesita voluntad, perseverancia y deseos de triunfar.
TULIPAN, / Dic, 15, 2020.