Es increíble lo que ocurre en el Perú, la Arqueóloga chalaca Ruth Shady Soliz, investigadora "in situ" de la Civilización Caral sufre el maltrato del Estado, quien no valora sus des- velados esfuerzos para desentrañar los misterios de nuestro pasado milenario. En primer término se debe considerar que el presupuesto asig- nado a su proyecto es ínfimo tanto así que tiene que trabajar con sus alumnos de la UNMSM para cubrir el déficit de personal especializado. Luego fueron las amenazas de muer- te de los traficantes de terrenos que querían ocupar zonas arqueológicas consideradas como patrimonio na- cional. Ahora el Procurador de Justi- cia la denuncia de "peculado doloso" por quedarse en un local que ocupan hace años y que ha sido subastado por el PRONABI ( Programa Nacional de Bienes Incautados) y adquirido por un particular que ahora quiere cobrar 3500 dólares por mes para que el Proyecto permanezca en el citado local. "De donde pecata mía, sino es de la sacristía". Por qué el MInisterio de Cultura no le asignó de inmediato un local para trasladar los hallazgos arqueológicos y las eviden- cias científicas del trabajo efectúa- do. La ingratitud del Estado afecta nuestro sentimiento de peruanidad. Acaso no se tuvo en cuenta el esforzado trabajo de la Madre de Caral. Que pena que se mancille de esta forma su honorabilidad. Y pensar que el Estado utiliza al Caral milenario como la Civilización más antigua de América para dar brillo a la imagen de nuestro país frente al mundo. Miles de años son testigos de tanta abominacion.
TULIPAN, febrero. 2033