lunes, 14 de marzo de 2022

ARTICULO/ LA CARPA GRAU.

LA CARPA GRAU.

Los que vivimos durante la segunda mitad del Siglo XX, en esta Lima que se va, recordamos con alegría y nostalgia al amplio terreno baldío ubicado entre el Paseo de la República y la Av.Grau, en los límites del distrito de La Victoria; ahí para Fiestas Patrias se instalaban los más famosos circos nacionales e interna- cionales que llegaban a la capital, estás empresas de entretenimiento público levantaban sus gigantescas y multico- lores carpas, por ello es que todos co- nocían el lugar como la Carpa Grau. En el recuerdo colectivo están el Circo de los Hermanos Cavallini, el Circo Egred, el Circo Tropicana, el Circo de los Herma- nos Fuentes Gasca, el Tihany Magic Circus, el Circo Internacional Ruso, etc. Cada empresa llegaba en caravana con toda una gran infraestructura que comprendía trailers que transpor- taban las graderías, casas rodantes para los artistas, jaulas móviles para las fieras, quioscos y carros con utilería, incluyendo motores para la energía. La publicidad se hacía con desfiles callejeros, pero sobre todo con impresos que se pegaban en los paneles municipales y en las paredes del entorno limeño. La temporada duraba durante toda la festividad pa- triótica, alargándose dependiendo de la asistencia. Se daban 2 funciones diarias aunque los sábados y domin- gos eran tres. El espectáculo comen- zaba con la música circense ejecuta- da por la banda oficial y la presenta- ción del elegante maestro de cere- monias quien vestía frac y sombrero de copa, luego desfilaba el elenco artístico, con acróbatas, equilibris tas, trapecistas, malabaristas, ma- gos, contorsionistas, domadores de fieras y los infaltables payasos. Los adultos admiraban a los trapecistas y a los domadores de fieras amaes- tradas, mientras los niños gozaban con los payasos con su maquillaje espectacular y su vestimenta estra- falaria y multicolor.
En general la actuación era ovaciona- da por los concurrentes que llenaban los palcos, plateas y galería. 
No solo hubo actividad circense en la Carpa Grau, también se utilizó la Plaza de Acho, el Campo Marte, el Coliseo Nacional y hasta el Coliseo Amauta pero ninguno de esos escenarios tuvo la jerarquía de la Carpa Grau. Es curioso, porque terminada la temporada de circo, el terreno de la Carpa Grau se convertía en estacionamiento de autos y ocasionalmente en escenario de ferias de diversa índole.
Sin duda, el circo marcó época, y fue tradición citadina que ahora recorda- mos y contamos a nuestros nietos quienes sienten curiosidad por esas Tarumbas de antaño que nunca podrán ver.