domingo, 10 de julio de 2022

CRÓNICA / DE REPENTE.

/DE REPENTE.

Hoy reunidos en familia en el Restaurante El Bolivariano vivímos un sorpresivo y no deseado hecho, un  joven comensal que departia con los suyos un feliz convite, de pronto cayó de bruces al piso, tal vez sufriendo un ataque cardíaco o un desmayo imprevisible; el hombre estaba en la  mesa contigua, sus familiares sorprendidos quedaron como petrificados; los mozos que se percataron del hecho corrieron hacia el mostrador para pedir la ayuda del caso. En otras mesas, igual que en la nuestra, la sorpresa fue total y solo se atinó a pedir a Dios se apiade del infortunado hombre. Casi al instante surgieron de la nada supuestos médicos y entendidos en infortunios quienes en acto humanitario dieron los primeros auxilios a la persona caída que yacía inconsciente. Uno de los familiares llamaba insistente- mente a través del celular a un servicio de atención médica;  la gente en las mesas del amplio salón estaba en completo silencio cada quien en su silla  y casi todos habían interrumpido su opiparo almuerzo 
El hombre poco a poco  fue dejando su palidez y comenzó a dar signos de conciencia para luego sentarse en una silla de ruedas que ya el restau- rante le había provisto. Sin duda, los parientes pasaron un mal momento que también afecto a todos los presentes. La vida es así lo que en un instante es felicidad puede convertirse en desgracia. Esos fatídicos momentos pueden llegar a todos. La mala fortuna no respeta edades, géneros, posiciones económicas, credos, razas, lugares, momentos, etc  Debemos estar preparados para aceptar lo inevitable.  Cuando regresaba del baño al infortunado hombre lo llevaban a la ambulancia que lo había venido a recoger. Lucía atontado y aún sin darse cuenta  a cabalidad lo sucedido.Los familiares tras él, aconjogados dejaban el restaurante. Es una suerte que nadie desea.
TULIPAN, 10 / 7/ 2022.