domingo, 1 de febrero de 2026

ARTÍCULO/ TACORA.

TACORA.                                  En la década del 50, Lima crecía rápidamente, los puestos de trabajo eran escasos y ante la necesidad de supervivencia aparecen nuevas ocupaciones, entre ellas: cargadores y carretilleros,  vendedores ambulantes, compradores de desechos y enseres usados, etc
En esos años, en la 1ra cuádra de la Av Aviación en el dístrito de La Víctoria, surge el mercadillo de Tacora ,donde se vendían artículos de segunda mano,  a esta feria informal con la característica de "bazar suelo" acudía especialmente sábados y domingos, gran cantidad de gente buscando todo tipo de productos a precios bajos, mucho de este material era de dudosa procedencia, aunque también se encontraba articulos de origen lícito que la gente por considerarlos pasados de moda o inservibles los vendían a los tricicleros que recorrían Lima. Hallabas en Tacora repuestos de vehículos, piezas de artefactos o maquinas, herramientas, ropa usada, libros, antigüedades coleccionables. etc. A veces ibas por simple curiosidad, pero siempre con suma cautela, porque había gente de mal vivir que amenazaba con robarte lo poco que tenias Con el tiempo Tacora creció con  hacinamiento, suciedad, pestilencia,  inseguridad, cantinas llenas con gente ebria de mal talante, todo ello motivó la queja de los vecinos y la gestión municipal se  decidió su desalojo. 
Parte de los vendedores se mudaron a lo que fue la antigua fábrica de Muebles 501 ubicado en la 1ra cuadra de la Av. Circunvalación, aunque dejó de ser un mercado de 2da mano para  negociarse mercaderia nueva , con precios cómodos, lá otra parte se mudó a la Zona de San Jacinto en El Agustino donde hasta ahora opera el "mercado negro de autopartes" más grande del Perú. 
La antigua Tacora disminuida en tamaño aunque con pocos visitantes siguió funcionando pese a las constantes clausuras realizadas por las autoridades. Nuestra generación ha sido testigo de este proceso. Hoy en dia existen mercados de 2da mano en muchos distritos de Lima y se les llama Cachina en alusión al zumó de uvá fermentado al cual se le considera como licor de segunda clase y de consumo popular.