NAVIDAD PARA TODOS.
El nacimiento del Niño Dios nos inspira a realizar acciones de amor al prójimo, esta historia evidencia esa humana disposición. Willy trabaja en el Hospital Almenara de Lima, su labor la realiza en la cocina del nosocomio, una de sus funciones es la de entregar los alimentos a los enfermos del Área de Cardiologia tanto en el desayuno, como en el almuerzo y cena. Su trabajo tiene estricta coor- dinación con la dietista y el Jefe de cocina porque los pacientes tienen dietas diferentes en lo que respecta a cantidad y tipo de alimentos. Su atención es cordial, puntual, veloz y escrupulosa. Willy tiene un carácter especial y uno de sus dones es la empatía que despierta con los unos y los otros. Resulta que para Navidad la comida que se prepara es muy especial para todos los internados, salvo los de UCI, cuya alimentacion es invariable. El resto disfruta de una cena propia de la festividad de la Natividad. Ese día se sirvió puré de manzanas, pavo y ensalada, además sabo- rearon una taza con chocolate y un pedazo de panetón. Era el esfuerzo de las autoridades del hospital para servir a los enfermos una cena propia de la Navidad. Sin embargo, como ocurre en estas fechas especiales muchos pacientes salen excepcionalmente de alta para regresar al día siguiente. Esta vez no fue diferente. Efectivamente, por insistencia de los convalescientes y por decisión humanitaria de los médicos muchos regresaron a sus casas para celebrar Navidad con su familia. Esa salida hizo que esa noche hubiera hasta una veintena de raciones sobrantes. Willy fue el último en retirarse de la cocina y se percató del hecho y recordó la inflexible orden administrativa que prohibía a los trabajadores del Hospital disponer de algún tipo de alimento sobrante. Willy tuvo un gran dilema ético: tirar las raciones sobrantes como decia la norma o dárselas a alguien para saciar su hambre. Él por su formación cristiana nunca las desecharia. Desobedeciendo la prohibición, pensó en llevarlas a algún asilo o alguna Casa hogar, pero optó por llevarlas a la Comisaría donde hallaría gente detenida por presuntos delitos, quienes no disponían de una cena de navidad. Así fue como Willy, con dos mochilas con raciones navideñas, trato de pasar por el Control de Serenazgo, ahí los serenos se dieron cuenta de la carga prohibida, pero como todos vivían el espíritu de la Nochebuena las raciones pasaron el escollo, Willy continúo con su viaje y pronto llegó a la estación policial de La Victoria, con la inesperada cena pascual, señal de buena fortuna para que los encerrados se dieran cuenta que El Salvador también quería que ellos gocen de la llegada de la Navidad.
TULIPÁN, / Enero, 2022