Pará el historiador y Arqueólogo peruano, Federico Kauffman Doig, los mal llamados "huacos eróticos" tienen un mensaje mágico-religioso arraigado al culto de la fertilidad de la tierra y conexión con los dioses, cosmovisión que les explicaba el principio de vida, es decir asociaban el sexo con la fecundidad de la tierra. Estos huacos no eran de uso doméstico ni piezas decorativas, en ritos mágico-religiosos servían como ofrendas para atraer las lluvias para sus campos desérticos o para detener la furia de la naturaleza que asolaba ciclicamente las costas
Los mochicas fueron los grandes ceramistas del Antiguo Perú, su arte representativo nunca fue un culto a la sexualidad y menos pornografía.
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