Sabemos que esta bebida se prepara tostando cebada, luego cociéndola en agua y agregándole cola de cáballo, boldo, linaza llantén y otras hierbas. Preparado que antes de tomarlo le añadimos jugo de limón y hasta zumó de alfalfa y berros. Toda esta mezcla de ingredientes hace que el emoliente sea considerado como medicamento natural para males digestivos, circulatorios, respiratorios y más.
El emolientero hábil vendedor del emoliente es un personaje de tradición virreinal convertido en nuestros barrios populares en servidor fiel de los lechuceros, madrugadores y gente de buen gusto. Sin embargo, poco a poco su servicio está cambiando al incluir en su oferta de venta otros productos como polen, miel de abeja, maca, soya, kiwicha, néctares de frutas y hasta sanguches lo que le quita la autenticidad del emolientero original del ayer. SMO.