Mientras muchas personas se aferran a la vida, Ana Estrada, psicóloga peruana, de 47 años solicitó la eutanasia al Poder Judicial argumentando su deseo de una muerte digna, ella sufría de poliomiositis,enfermedad crónica y degenerativa que afectaba sus músculos impidiéndole hablar, obligándola a estar en cama con respiración asistida y cuidada durante 24 horas. Obtuvo el fallo a su favor y escogió libremente cuándo, cómo y dónde morir lo que ocurrió el 21 de abril del año en curso. Es la primera vez en la historia del país en la que la Corte Superior de Justicia autoriza a una persona el derecho a terminar con su vida,hecho que sienta un precedente
donde la eutanasia no está permitida. La decisión del Poder Judicial se apoya en la llamada Eutanasia Pasiva que consiste en la omisión del tratamiento o suspensión terapéutica que
conlleva implícito, a causar la muerte. Ana tomó esta valiente e inédita decisión para evitar una muerte lenta, con sufrimiento y sin calidad de vida. Escogió una muerte digna.