viernes, 27 de junio de 2025

ARTÍCULO / ORDAYA

ORDAYA
En nuestro barrio habían  varios zapateros, Carmona en Huascarán, quien no tenía dedicación exclusiva, otro trabajaba en Raimondi frente a la fabricá de vinos (?) Santa Marta y un tercero frente al mercadito de Andahuaylas, pero si tenías que escoger un buen servicio para arreglar tu  calzado, íbas  a ciegas a la zapateria de Ordaya, ubicada de la cuadra 2 de Luna Pizarro, y aunque las composturas no eran su fuerte, no las rechazaba. Su real labor era la hechura de zapatos a medida, negocio conocido por el uso de material de calidad y  costo razonable; ademas de ser pulcro, óptimo y puntual. Ordaya, absorto en su maquina de coser o agazapado en su  mesa de trazado, corte y montaje, realizaba su diaria tarea; su ayudante remendón ( creo que era su hijo) en el altillo, con martillo, diablo, zuelas y clavos eran el complemento del exitoso oficio y negocio. En las vitrinas de la tienda se exhibian las tendencias de moda de aquel entonces, aunque los modelos clásicos eran los preferidos por su clientela. Ordaya era un hombre meticuloso y de pocas palabras, aunque amable y servicial, él y su zapatería son recuerdos de años que se fueron. Hoy en díá, con la revolución tecnológica muchas ocupaciones y formas de trabajo tradicionales quedaron obsoletas y fueron sustituidas, cambios que seguirán dándose en esta época de innovaciones.