jueves, 29 de octubre de 2020

GUERRA EN LA SELVA/ CUENTO.

GUERRA EN LA SELVA.
CAPITULO I. 
NICOLAS Y LOS INVASORES MINEROS.
En la enmarañada región Omagua de la selva sur oriental del Perú ,cerca al río Urubamba, Nicolás Luyo, el joven machiguenga,escondido entre los matorrales, esperaba que alguna bestia cayera en la profunda fosa con filosas estacas que había hecho en medio del sendero por donde transitan  los animales salvajes.En la noche anterior Nicolás y su esposa Fátima habian encendido incienso de palo santo, invocando a los dioses de la selva para que la caza de esa madrugada sea exitosa, el Sol Nee y la Luna Kashiri tenían que escuchar sus ruegos.Nicolas tenía que llevar carne fresca para alimentar a su familia, los pescados de las cochas no eran suficientes y sus reservas de víveres casi se habían agotado. Agazapado en medio del follaje, espero largo rato, él sabía que los animales habían huido a los parajes vírgenes por la presencia hostil del hombre, sin embargo, tenía la espe-ranza que los dioses protectores de los machiguengas lo ayudarían.En efecto, al despuntar el alba, un ruido y un estrepitoso chillido dieron el aviso, una enorme sachavaca había caido en la trampa, Nicolás se sintió feliz ,ahora sabía que su familia iba a saciar su hambre e iba a tener reser-vas para algunos dias. Cómo pudo el hijo de la selva llevó al animal a su casa ubicada en la ribera del río y junto con su mujer lo trozaron y charquearon con sal para almacenar carne seca o cecina Ese día la familia se hartó con carne ahumada, plátanos sancochados ensalada de chonta y masato de yuca.
Al día siguiente, Nicolás seguía con su preocupación por la falta de contacto con los comerciantes del río que les dejaban toda clase de víveres, la casa tienda del joven era un punto de abastecimiento en la ruta fluvial del Urubamba. Ir a Lamay el pueblo más cercano y traer mercaderías era difícil. Su intencion era surcar media hora, río abajo,donde estaba la Misión de los Dominicos que realizaba labor de evangelización y apoyo social a las etnias de la zona. Nicolás se embar-co en su canoa ypor el rio llegó a la Misión, ahí se enteró que los mineros informales habían invadido tierras de la Reserva Étnica/Ecologica, atacan-do poblados machiguengas en la parte sur del río Urubamba causando muerte y desolación. Nicolás dedujo que esa era la razón del desabaste-cimiento y caos en la zona.En la Mision le dijeron que una delegación de frailes se había dirigido al Cusco para denunciar los ataques y abusos cometidos por los mineros, explota- res ilegales de la riqueza aurifera aluvial de la zona.  Nicolás tambien supo que la población indígena preparaba un gran ataque a los campamentos mineros y que habría una guerra cruenta. Nicolás, sin quererlo,  estaba en el centro del conflicto, sabía que peligraba su vida y que si bien su familia estaba a buena distancia río abajo temía que de algún modo se afectarían.

CAPITULO II.
LA EXTRACCION DEL ORO.
La explotación minera aurífera en la selva sur oriental del Perú era reali- zada por concesionarios a quienes el Estado les concedía tierras para la extracción del oro, permiso otorgado previo trámite de acuerdo a ley que incluía un pago de vigencia de con-. trato. 
Aunque siempre las concesiones se realizaban sin serios estudios de impacto socio-ambiental. También realizaban la extracción del metal precioso los mineros artesanales quienes estaban en proceso de formalización y a quienes el Estado difícilmente podía controlar. El pro-blema era que los concesionaríos y los artesanales incumplían con sus obligaciones y responsabilidades, sobre todo en el respeto a  la extensión  de explotación en las adjudicaciónes de terrenos, así como en los aspectos laboral, técnico ,social,ambiental,legal y tributario generando graves daños al país.
La región estaba llena del metal amarillo, su extracción se realizaba a orilla de los ríos,donde se acumulaba en la grava, después de haber sido arrastrado durante siglos desde las cordilleras andinas. Si hace
algún tiempo se dio el boom del caucho y de la madera ahora ocurría la Fiebre del Oro que extraía nuestra riqueza a cambio de nada.
Lo peor era que los cientos de mine- ros invasores no tenían autorización legal y ocupaban las márgenes de los ríos desconociendo los derechos territoriales de los pobladores  nativos,causando un severo impacto en la naturaleza destruyendo su biodiversidad.
Lon mineros que saqueaban la selva llegaban a la región con la ambición de convertirse en poco tiempo en hombres de poder economico , a veces lo lograban ; otras , por el vertiginoso ritmo de vida llena de lujos y placeres dilapidaban sus pingües ganancias .A ellos no les importaba  afectar la vida silvestre y empobrecer las tierras. El oro en pepitas o en polvo lo comercian en el extranjero ,transgrediendo la ley pasando las desatendidas aduanas en la zona del altiplano  y la selva amazónica.  Para aparentar legalidad frente al Estado y al cual deben vender,declaran ínfimas cantidades de extracción, burlando tributación al pais. Los mineros concesionarios usan tecnologia moderna para la extracción, enormes equipos de absorción y filtrado que  les permite obtener mayor cantidad de oro y por tanto mayor ganancia. En el caso de los informales estos usan el trabajo manual con bateas que son reci-pientes cóncavos que llenan de gravilla ,lo sumergen en el agua y  agitan .De ese modo,el oro al ser más pesado que la arena y las piedrecillas se asienta en el fondo del recipiente.Para el lavado del oro utilizan el mercurio y el cianuro que envenenan el recurso hídrico y el suelo circundante.
Muchas veces los mineros utilizan la mano de obra barata de los poblado- res de la zona a quienes esclavizan y pauperizan por miserables jornales o víveres que no son equivalentes al trabajo desarrollado.
La explotación minera genera en la zona muerte, pobreza, desorden, violencia y caos.
La actividad trae consigo otras lacras como prostitución, sicariato, comercio informal, narcotráfico, venta ilegal de combustible, transportistas coludidos, especuladores, trata de menores  y delincuencia en general.

CAPITULO III.
EL ENFRENTAMIENTO.
Nicolás sabía que el momento era crítico, le preocupaba la situación del pueblo machiguenga que habitaba en las riberas del río Urubamba ante el inevitable enfrentamiento con los buscadores de oro.En efecto, tal co-mo se esperaba,esa madrugada un alterado grupo de nativos incursionó en un campamento minero destru -yendo sus carpas y equipos, la reacción no se hizo esperar,  una balacera repelió el ataque, que para suerte no causó víctimas.Los machiguengas huyeron al monte y el incidente fue el detonante para la guerra. Esa mañana los mineros ya organizados atacaron los poblados de los nativos en la orilla del río. Nicolás en previsión al inminente ataque  había alertado a los pobla -dores quienes se escondieron en la espesa selva, además con los nati-vos habían preparándo una trampa, asi los mineros fueron rodeados  y conminados a entregarse, la res -puesta fue una refriega de balas que encendió la feroz lucha, al terminar la tarde habian numerosos heridos en ambos bandos.Para suerte la refriega no había dejado muertos.Ya de noche los mineros seguían rodeados y no tenían oportunidad para escapar. Existía gran temor, el enfrentamiento podía ser mayor ya que otros mineros y nativos estaban en camino e iba a correr más sangre.
Nicolás, sin quererlo se había con -vertido en uno de los líderes de la etnia nativa, él era consciente que el incidente podía originar un problema regional de graves consecuencias, por lo que reunió a los jefes de los poblados machiguengas y les explicó que la situación podía ser incontrolable y que era conveniente concertar con los mineros. La posición de Nicolás fue considerada y pese a tener rodeados a sus enemigos  nombraron un comisión de diálogo y les plantearon una reunión de arreglo. Los mineros aceptaron y un grupo de ellos se asomó para negociar. En esos momentos aparecieron en el lugar dos misioneros y un contingente de policías que habían llegado por el río procedentes del Cusco. Todos toma-ron parte en lasconversaciones y el primer acuerdo fue el alto al fuego y el inmediato retiro de los buscadores de oro de las riberas del río. Los heridos fueron trasladados a la posta médica de Lamay y los líderes de ambos bandos fueron llevados al Cusco para el deslinde de responsa-bilidades. Nicolás en rápido juicio fue sentenciado a un año de prisión con libertad condicional y tres mi-neros instigadores del ataque recibieron una condena de dos años de prisión efectiva por los daños ocasionadas y una reparación civil al pueblo machiguenga. Las autorida-des y los mineros firmaron un Acta comprometiéndose a agilizar los trámites para la formalizacion legal de éstos. Nicolás al regresar a su hogar se encontró con su familia y el pueblo agradecido en elección democrática lo nombró gobernador de la etnia en la región del río Urubamba. Nicolás tenía un reto,su primera tarea  fue la de reunir  a toda la comunidad en un solo pueblo, para ello con un Comité Comunal escogieron el lugar propicio e hicieron un Proyecto Urbano con: escuela ,posta médica, Iglesia, el local de la gobernacion, una carretera que conecte al pueblo de Lamay, servicios de agua y luz y una comisaría con personal  policial que garantice el orden y la paz social. Para el efecto, presentó un Proyecto de Creación del distrito al cual denominaron Patria.El documento fue presentado a las autoridades del Cusco quienes lo elevaron al Con-greso Nacional,al poco tiempo el sueño de Nicolás se hizo realidad lográndose la creación del distrito con población de autentico origen Machiguenga, Patria como poblado benemérito del pais recibió la denominación de " Distrito Pionero de la Etnia Nativa ." Patria por acción de su pujante población se convirtió  en el eje del desarrollo de la región del Urubamba.

TULUPAN / Abril / 2020.