El 21 de marzo de 1958, cuatro cadetes de la Marina, entre ellos Fernando Grau Umlauff (bisnieto del héroe), llegaron al aeropuerto de Limatambo con los restos humanos y las reliquias de Almirante Miguel Grau
El presidente Manuel Prado Ugarteche, acompañado de su gabinete ministerial y altas personalidades, entre ellas María Luisa Grau, hija del héroe, y el sobreviviente de Angamos el alférez de fragata Manuel Elías Bonnemaison, recibió del gobierno chileno las reliquias de Grau, “un trozo de tibia”, un escapulario y un detente, una cinta de seda, un juego de charreteras de su uniforme de marino y un libro en inglés titulado ”Los Derroteros del Atlántico Norte”.
Los cadetes, junto a las reliquias de Grau, recorrieron el Centro de Lima en donde familias completas los esperaron con banderas peruanas en las ventanas y hasta con coronas de laureles.
Una vez en la Escuela Naval, el presidente Prado recibió de nuevo las reliquias de Grau y se las entregó al Comandante General y ministro de Marina, Emilio Barrón. Hoy en día estos restos yacen en la Cripta de la Escuela Naval, custodiadas las 24 horas.
Fuentes: Archivo Histórico de Marina