Un amigo de Barrio de La Victoria que ahora vive en México y con quien me comunico regularmente por WhatsApp me escribe y me dice que viajará al Perú en la primera semana de noviembre, me señala que hace mucho tiempo que no viene a Lima, que desea sorprender a su familia y amigos, a todos les trae regalos y pensó que sus 4 maletas eran suficientes para cargar el equipaje, sin embargo, el peso excede lo permitido en el avión y que los rega- los los enviará en dos maletas por el courrier FEDEX y desea que le haga el favor de recibirselas en mi domici- lio, que después, cuando él llegue a Lima las recogerá, no las envía por avión porque teme que en el trans- bordo le roben. Yo, conociéndolo de años, con voluntad y fe en la amistad le acepté el favor, para el efecto le envié mi nombre completo, N° de DNI y la dirección de mi domicilio. Casi de inmediato a mi aceptación me envió un boucher de FEDEX quie- nes describían el tipo de equipaje, el kilaje y la declaración de valor de lo remitido. Mi amigo me dijo que la empresa se comunicaría conmigo para arreglar los detalles de la entre- ga. Efectivamente, un representante de FEDEX me llamó por el móvil y me señaló que todo envío que tenía ex- ceso de peso tenía que pagar un arancel de ingreso por ello la aduana había retenido las maletas y que no podían llevarlas a mi domicilio hasta que pague el impuesto de ley cuyo monto era de S/ 15, 580 ( quince mil quinientos ochenta nuevos soles), me enviaron el número de cuenta y los datos de los responsables de la SUNAT encargada del desaduanaje, indicándome que la cancelación te- nía que hacerse en el día y que de lo contrario, el envío sería declarado en abandono con presuncion de contra- bando. Sorprendido por el giro de la situación, ya que el supuesto favor amical se había convertido en una amenaza legal. Apuradamente, le comunique a mi amigo que estaba en México sobre el hecho, él me se- ñaló que también le habían avisado sobre el inconveniente. Me dijo que estaba dispuesto a pagar la penali- dad del caso y que le enviara mi N° de cuenta de algún banco peruano para hacer la transferencia. Después de darle el dato solicitado recibí un boucher de la transferencia del dine- ro a mi nombre en mi cuenta del BCP. Lo que todos sabemos es que esos trámites bancarios demoran entre 24 y 48 horas, por tanto el pago a la SUNAT no se iba poder efectuar en el día. El tiempo me ganaba y me co- munique nuevamente con mi amigo, él me dijo que era de prioridad el pa- go porque nos podrían acusar de contrabando ya que el enviaba relo- jes, perfumes, y celulares. Cosa que yo ignoraba y era un abuso de con- fianza que me comprómetía . Me se- ñaló que se tenía que evitar que abrieran las maletas, que estando en depósito en mi cuenta la suma re- querida, que por favor yo hiciera el pago con mi dinero, que si no disponía de fondos solicitará un préstamo a un familiar o amigo para hacer la cancelacion de inmediato y que después lo devolvería con intereses. Yo comencé a sospechar algo extraño y a mi amigo le hice en forma disimulada algunas preguntas sobre nuestra vieja amistad. Él con mucha astucia me dijo que lamentaba no recordar lo vivido hace tanto tiempo en nuestro barrio. Efectivamente, habían transcurrido casi 50 años. Lo cierto es que algo no estaba bien, algo no cuadraba, por ello no hice ningún préstamo, insistí en Fedex para que intercedieran, llamé a la SUNAT del aeropuerto, pero no contestaban. Agoté esfuerzos y el amigo de México casi implorando me decía que solucionará la sitúación e hiciera el pago en la cuenta de la SUNAT. Me confesó el amigo que en una de las maletas había enviado dinero que eran ahorros de toda su vida y que nunca imaginó que la SUNAT iba a encargarse de las maletas remitidas por Courrier y que el ignoraba esas leyes de nuestro país. Era el colmo en el intento para aprovecharse de mi buena fe. Él seguía insistiendo, señalándo que sus abogados le habían explicado que habría investigaciones y que las implicacio- nes eran para ambos. A toda costa quería que yo cancelara la deuda tri- butaria con un préstamo.
La verdad que casi con la certeza de una estafa a través de las redes su- puse que estaban tomando la iden- tidad de mi amigo y me vi obligado a bloquear el WhatsApp. No sé lo que me escribió en adelante. Hice algu- nas consultas a mi abogado y me in- dicaron que la SUNAT estaba repor- tando este tipo de fraude, que hice bien en no aceptar sus requerímien- tos y bloquear el WhatsApp. Con es- te amigo residente en México tam- bién me comunico por Facebook, por ese medio le pregunté si viajaba a Lima y me contestó que de repente el próximo año. Asi pude confirmar que la intención de engaño había tocado mi puerta. Los estafadores están en todas. Ahora dudo de estas comunicaciones del ciberespacio que se prestan para todo. Cuídense amigos.