Para muchos la palabra Yaku es nue- va, resulta que esta voz es de origen quechua y significa "agua". La expre- sión es muy precisa para referirse al ciclón que llega a nuestras costas bautizado con ese nombre, el cual es un fenómeno meteorológico Inédito en nuestro país, el mismo que suma- do a la cíclica Corríente del Niño está causando graves daños a nuestro territorio por los cambios de presión que acarrean torrenciales precipita- ciones. El fenómeno no es una sor- presa. No es la primera vez que la naturaleza muestra su inclemencia , La pregunta es ¿qué hace el Estado y la comunidad en previsión de estos desastres? ¿Por qué no se han cons- truido reservoríos, canales de encau- zamiento para la crecida de los ríos y muros de contención? La descolma- tacion de cauces no ha sido sufícien- te, ni se han habilitado puentes para el cruce de los ríos. ¿Por qué se permite la construcción de viviendas, en muchos casos con materiales vul- nerables, en las quebradas y riberas por donde pueden discurrir los huai- cos? ¿ Existe un catastro de estas zonas informales? ¿ Estamos segu- ros que en aquellos lugares existe tráfico de terrenos a vista y pacien- cia de las municipalidades ? ¿ Por qué las comunas no se preocupan por la limpieza de los techos de las casas antiguas, mantenimiento de tuberías de desagüe, ¿Qué ocurre con los encargados de cumplir con las normas para casas declaradas no habitables, especialmente en Lima Cercado? Ahora el Estado a través de INDECI convertido en beneficencia asume su rol casi olvidado y los polí- ticos hacen campaña. Existen gran- des perjuicios: víctimas humanas, campos de cultivos perdidos, muerte de animales, casas colapsadas, es- cuelas no aptas para el inicio de las clases, carreteras bloqueadas, puen- tes destruidos, inundaciones urba- nas, pérdidas materiales, desebaste- ciento de víveres con encarecimiento de productos, etc. Los desastres se deben prever, por lo tanto es cues- tión de gestión. El próximo año será igual y el gobierno destinará presu- puestos para estas contingencias que también acarrean corrupción de funcionarios. Que no se culpe a la naturaleza, es cuestión de previsión honesta. Por lo contrario, el agua es fuente de vida y debemos adminis- trar convenientemente su manejo.