" Conocer nuestro pasado, es entender nuestro presente".
Una de las salas más visitadas del Museo Larco del distrito de Pueblo Libre, Lima, es el que muestra cien- tos de huacos de arcilla pertene- cientes a la Civilización Moche que se desarrolló en el norte nuestro país entre los siglos II y VIII d.c. La exhi- bición no tendría nada de rara si no fueran representaciones de la Intimi- dad sexual de los mochicas: genitales, poses coitales, ósculos, cuerpos entrelazados, partos, etc; lo que dejaría la impresión de la intensa actividad amatoria de este pueblo preinca.
Pará el historiador y Arqueólogo peruano, Federico Kauffman Doig, los mal llamados huacos eróticos tienen un mensaje mágico-religioso arraigado al culto de la fertilidad de la tierra, cosmovisión qué les expli- caba el principio de vida, es decir re- laciónaban el sexo con la fecundi- dad de la tierra. Estos huacos no te- nian uso diario, servían como ofren- das para atraer las lluvias sobre sus campos desérticos o en algunos ca- sos para detener las precipitaciones cíclicas qué asolaban las costas
Los moches fueron los ceramistas por excelencia del Antiguo Perú, re-
cuérdese que elaboraron los huacos retrato qué trataban de explicar la naturaleza humana.