Hace más de 2300 años, en la zona norte de nuestro territorio, a 361 km de la Panamericana Norte, en una colina rocosa llamada La Fortaleza muy cerca al río Casma, departamen-to de Ancash, los antiguos poblado- res de la Cultura Sechin construyeron trece torres alineadas, de forma cúbi- ca, hechas con piedras y barro con el propósito de usarlas como lugares de observación solar.
Las edificaciones formaban parte de un Complejo Arquitectónico que in- cluía un templo circular ceremonial y una plaza pública.
Desde las torres, la élite de Sechin observaba la salida y puesta del Sol, así como su paso progresivo anual lo que les permitía calcular con preci- sión las estaciones y la determina- ción del tiempo. De este modo, cono- cían las épocas de lluvias, la crecida del caudal de los ríos, los tiempos de siembra, las fechas de las celebra- ciones religiosas, los regístros de nacímientos y otros usos.
Aún queda mucho por investigar, los estudios nos permitirán descubrir esta parte casi desconocída de nuestra historia, el trabajo realizado hasta el momento nos revela la pre- ocupacion del ancestral poblador de Sechin por conocer esa conexión mágica entre los astros y la tierra qué ellos habitaban para así tomar decisiones y propiciar su bienestar.
El Ministerio de Cultura en el año 2020 aprobó el Plan de Manejo del
Observatorio Chankillo con el obje- tivo de gestionar en forma respon- sable y sostenida el complejo, así como promover la investigación, conservacion, protección y promo- ción para el uso social turístico de este singular complejo arqueoastro- nómico La UNESCO en el año 2021 reconoce al Complejo Chankillo como Patrimo- nio Cultural de la Humanidad consi- derándolo como el observatorio más antiguo de América.