Cuando en el año 1961, ingresé por mérito de notas del Nivel Primario a la G.U.E. Melitón Carvajal mi letra cursiva no era la mejor (no se usaba el tipo Scrip). En el Plan de Estudios de Secundaria había un curso extra- programático llamado Caligrafía, experiencia qué me sirvió para delinear la letra que ahora tengo. Recuerdo que el primer día de clase el carismático profesor de nombre Alex Vera nos dijo: el material que usaremos es un fólder, un ciento de papel periódico, un lápiz y un borra- dor. El docente escribía la plana mo- delo en la pizarra y nosotros copia- bamos en el papel sin líneas, no se trataba de imitar la letra del profesor, se nos exigía letra legible y homo- geneidad, siempre con trazo recto. El profesor supervisaba nuestro trabajo y pese a que la asignatura de carác- ter práctico no tenía nota, la clase mantenía la conducta de respeto tan común en aquel entonces. Al princi- pio trabajar con un lápiz en un papel sin lineas fue difícil y si la tarea no la entregabas en forma correcta no salías al recreo.
Mi letra cambió, se hizo pareja, muy vertical, con trazo recto , la misma que mantengo hasta ahora.
Me da pena observar que con la tecnología el interés de escribir en
forma legible y correcta está en
franca decadencia.
Tulipán/ 4, 5, 2023.