Los años adolescentes de hoy son diferentes a los de antaño , ahora los jóvenes son más efusivos y fáciles de socializarse con amigos de su edad ,ellos,muchas veces desembalsan sus retenidas energias en fiestas, música, deporte,viajes, conciertos juveniles, aeróbicos etc. El padre tiene que ser muy inteligente para controlar esos sanos apetitos.Resulta que en la década del 80 mis hijas Anabel y Araceli estaban en los albores de esa edad dificil, Y como era más fácil teniéndolas cerca los amigos se reunían en casa, el patio suficientemente amplio se llenaba de jovenes departiendo su amistad y ensayando ritmos de moda como el Boggie, y como a los jóvenes les gusta escuchar su música con alto volumen,la casa era un bochinche terrible.Yo y mi esposa Amparo no podíamos ni hablar.Mis hijas ensayaban elasticas con otras amigas la frenética musica, todos formaban parte del grupo Las Semillitas que tenía como coreógrafo a Ricardo,otro jovencito que también era amante del baile grupal.La música era muy pegajosa,tanto así que comenzó a gustarme , mi esposa también agarraba el gusto por el Boggie.A quienes no les gustó la estridencia fue a los vecinos quienes se quejaron de las tardes bulliciosas.La bomba detonó cuando los jóvenes organizaron una pequeña fiesta vespertina, los vecinos se acercaron a la casa y expresaron su desazón por el bullicio.Fue así como el escenario de ensayo tuvo que cambiarse a la casa de Ricardo pero como nosotros no quisimos que fueran nuestras hijas las. Reuniones se frustraron muy a pesar de Anabel y Araceli.Las semillitas no duraron mucho, las reuniones coreográficas quedaron ahí.