domingo, 22 de enero de 2023

ARTICULO/ LA GUERRA ENTRE LOS QUECHUAS Y LOS CHANCAS.

LA GUERRA ENTRE LOS QUECHUAS Y LOS CHANCAS.

Desde fines del Siglo XIV los cura- cazgos quechua y chanca tuvieron continuas luchas por el dominio de los Andes centrales, eran las nacio- nes más poderosas de las actuales regiones peruanas del Cusco, Apurí- mac, Ayacucho y Huancavelica. Los quechuas procedentes del altiplano se habían asentado en el valle del Río Urubamba donde extendieron sus dominios con los pueblos loca- les a través de alianzas. Los Chan- cas se habían establecido en las an- tiguas comarcas del otrora podero- so  Imperio Huari, nación que se desarrolló hasta el Siglo XIII en el Sur andino y el litoral costeño, siendo parte de la continuidad cultural de nuestro territorio.                  Viracocha, Supremo Gobernante de los quechuas, de edad avanzada lo consumía una enfermedad y había descuidado su mandato; Cusco, ca- pital de la Nación Inca, padecía evi- dente desorden, la Panaca Real se mecía en las tribulaciones del desgo- bierno y los ayllus no funcionaban en ese habitual engranaje socio-politico-económico del naciente Estado Inca. El ejército, después de haber hecho retroceder a los Chancas, se habia acuartelado en la ciudad para recu- perar su acostumbrada fuerza. 
El sapainca Viracocha conociendo la situación defensiva de su ejercito y  ante la cercana amenaza enemiga, reunió al Consejo Imperial del Hanan Cusco para que aprueben la designa- ción de su hijo mayor Urco Inca co- mo Jefe Supremo de su Ejército para hacer frente a los Chancas, sin em- bargo, se sabía que el Auquí no tenía suficiente capacidad de liderazgo,  carecía de carácter y adolecía de as- cendencia sobre los guerreros y para colmo era mujeriego y le gustaba  embriagarse. Los CHANCAS que es- taban replegados en las orillas del Río Pampas y en las agrestes que- bradas andinas de Villcacunga al en- terarse de la crisis de sus enemigos cusqueños decidieron contraatacar para definir el dominio territorial de dichas comarcas andinas.
El líder Chanca era Unccu Huayco,  curaca, conocido por sus conquistas violentas y de venganza cruel con los pueblos vencidos.
El feroz ataque de las fuerzas chan- cas no se hizo esperar, la resistencia quechua fue dura, primero la ciudad fue sitiada, luego la lucha se dio ca- sa por casa. Urco Inca y su padre Viracocha ante el inminente peligro de su captura huyeron a Xaquijagua- na en el valle de Yucay al norte del Cusco, solo algunos valientes defen- sores quechuas quedaron en la capi- tal, obligando a retroceder al enemi- go y hacer una pausa en su ataque, no obstante, se temía lo peor, el Cus- co estaba amenazado de muerte. En esas circunstancia de crisis se reu- nieron los más importantes funcio- narios incas llamados Orejones y ante el vacío de poder y respetando la línea de sucesión le dieron la Jefa- tura de la fuerzas quechuas al Prín- cipe Titu Cusi Yupanqui, hijo menor de Viracocha. Los nobles desespe- rados ahora le ofrecían la borla de líder cuando antes se habían opues- to a su designación. 
El nuevo Jefe fue aceptado por los guerreros cusqueños que ya cono- cían sus dotes de estratega y gue- rrero valiente, Titu Cusi Yupanqui,  vestido con piel de Puma, símbolo de su bravura, se puso al frente de la soldadesca Inca esperando a los CHANCAS y aunque no contaba con la legitimidad oficial era la esperanza de los cusqueños.
Los CHANCAS se habían parapetado en el cerro de Carmenga, Titu Cusi  Yupanqui envió un emisario para ofrecerles la paz y ganar tiempo para recibir ayuda, pero la tregua fue re- chazada por los aguerridos enemi- gos. Al amanecer los Chancas ataca- ron, ambos ejércitos se enfrentaron en lucha encarnizada en Yahuarpam- pa, durante la contienda llegaron los esperados guerreros de los ayllus de Canas y Canchis que fueron decisi- vos para que el triunfo favoreciera  a los quechuas. Los vencidos chancas fueron apresados y conducildos al Cusco, Titu Cusi Yupanqui, ya en la capital reunió a la Panaca Imperial y al Concejo de nobles Orejones, quie- nes acordaron darle la mascaypacha, símbolo del poder imperial, nombrán- dolo como nuevo Inca gobernante dándole el nombre de Pachacútec. La entrega del mando fue fastuosa y también sirvió para ofrendar al Dios Inti y  honrarlo con la victoria.
Los Chancas prisioneros juraron fi- delidad a nuevo SapaInca, no obstan- te fueron enviados en grupos peque- ños a diferentes partes del territorio quechua convertidos en Mitimaes o colonizadores 
Pachacútec inició una época de conquistas pacíficas en los pueblos andinos ampliando sus dominios, reorganizando al Estado con profundas reformas políticas, administrativas, religiosas y militares,  dando nacimiento al imperio del Tahuantinsuyo cuya capital Cusco era considerado el Ombligo del Mundo, la que fue reconstruida después de haber sido víctima de las guerras. El nuevo Inca nunca visitó a su padre Viracocha  quien avergonzado se refugió en las alturas de los Andes. Al poco  tiempo, senil muere Viracocha Inca, pero no se le rinden funerales de exgobernante porque en tiempo de crisis abandonó el Cusco lo que era considerado traición en la tradición Inca. 

NOTA. La presente versión tradicional de la Guerra entre los Quechuas y Chancas es testimonio de Las Crónicas tempranas y tardías  de la Conquista del Tahuantinsuyo, están basadas en la oralidad, pues el pueblo quechua fue ágrafo. Entre los principales cronistas que dejaron es- critos sobre estas contiendas reales o míticas destacan Pedro Cieza de León, Garcilaso de la Vega, Pedro Sarmiento de Gamboa, Juan Polo de Ondegardo, Fray Martín de Murúa, Bernabé Cobo y otros, ellos señalan dos versiones sobre estos hechos una atribuye el triunfo sobre los Chancas a Viracocha Inca y otra a Pachacútec, esta última es la traicio- nal que resumimos,  no obstante, todos los cronistas coinciden en que estas guerras marcan el inicio de la expansión del pueblo quechua y la consolidacion del  Imperio del Tahuantinsuyo.