LA Fiesta de la Epifanía, popularmen- te llamada Bajada de Reyes se cele- bra el 6 de enero y nos recuerda la Adoración de los Reyes Magos al re- cién nacido Jesús, hijo de Dios. He- chos narrados en los Evangelios, que
afirman que dichos Magos siguieron a la Estrella de Belén desde Oriente, ellos traían ofrendas para el Mesías, según la tradición bíblica, ñSalvador de la Humanidad. Actualmente la celebración es universal para el mundo cristiano, en nuestro país, las autoridades para esta fecha asisten a la Misa del Gallo celebrada en la Catedral de Lima, la Policía Montada al trote pasea por las calles de la capital representando a los Magos de Oriente: Melchor, Gaspar y Baltazar y el pueblo vive con regocijo el jolgorio de esta fiesta cristiano católica.
Sin embargo, hace algún tiempo, en los barrios de la Lima que ya se fue, la Bajada de Reyes tenía otra conno- tación, la fecha mítica era aprove- chada para convertirla en fiesta fa- miliar y del vecindario con rasgos de fe religiosa, música, comida y liba- ciones espirituosas
En dicha fecha, en casa se organiza- ba el acto celebratorio con numero- sos invitados. La ceremonia entrada la noche se iniciaba con rezos ritua- les luego ocurría lo más importante de la reunión, se retiraba la decora- ción del nacimiento, todo con una solemnidad llena de fe cristiana, en primer término los padrinos bajaban al Niño Dios aportando una generosa propina que depositaban en una pe- queña fuente a la vista de todos los presentes lo que animaba en las siguientes erogaciones de la noche. Luego, distinguidos asistentes, pre- vio abono, bajaban a la Virgen María, a José, a los Reyes Magos, a los pas- tores y hasta los animalitos, todos envueltos en papel se guardaban en una caja que abrirían el próximo año. Concluía el acto protocolar con ora- ciones, brindis discursos y el agra- decimiento de la anfitrióna con los mejores deseos para todos los asis- tentes y por cierto escogiendo a los padrinos de la Bajada de Reyes del año venidero. Terminado el protocolo religioso comenzaba la música, al comienzo muy suave, al rato frenéti- ca, muy discretamente circulaban botellas del licor apetecido y por úl- timo los padrinos y algunos familia- res pasaban a la mesa del fondo para degustar algo preparado por la Doña de la casa. Entretanto, en la sala la gente se divertía como nunca y en algún cuarto la dueña de casa contaba la recaudación obtenida ha- ciendo cálculos si se había recupe- rado la inversión. La fiesta terminaba con el canto del gallo, los asistentes complacidos tendrían que esperar el próximo año para tener otra noche de Bajada de Reyes.
Sin dudarlo, que los que peinamos canas, ahora añoramos esta fiesta híbrida, mitad religiosa, mitad diver- sión, llamada Bajada de Reyes, cele- bración que renovaba el amor a Dios e invitaba a la unidad familiar y del vecindario, además era oportunidad para concluir con las celebraciones de fin de año.
TULIPAN, / Enero 6 de 2023.