No hemos aprendido nada, la natu- raleza nos castiga siempre, ocurre en verano, las lluvias intensas des- bordan nuestros ríos costeños y las quebradas activas, cauces secos y riberas donde se han construido viviendas son trampas mortales de gente de escasos medios. Todos conocen el riesgo de las crecidas desafíando a los llamados huaicos y pese a ello siguen viviendo ahi; so- mos inocentes para pensar que los embates de este tipo se solucionan con bolsas de arena, muros de ro- cas, y otros tipos de contención. Alerta roja y la ayuda del Estado llega: maquinarias, herramientas, alimentos, bonos y se mitiga el desastre, pero el otro año será lo mismo y volveremos a nuestros la- mentos. Parece que no se aprende la lección, hasta cuando el Estado dejará de ser invisible, su presencia apriori es importante e implica un plan integral que atienda este pro- blema que nos afecta, el mismo que debe comenzar con un ordena miento urbano y tecnología para prever este tipo de desastres.