La campiña de Suiza es un paraíso moderno hecho realidad: autopistas, puentes, pasos a desnivel, establos climatizados, gasolineras y tiendas , senderos de excursionismo, jardines silvestres con tulipanes multicolores, extensos lagos y pequeños pueblos con sus techos rojos de doble caída y sus iglesias con chapitel o punta gótica, todo ello adornada con la hermosa presencia de los Alpes.
En nuestra estancia en el año 2017, en ese pequeño y gran país tuvimos experiencias imposibles de olvidar. Roland y Anali nos invitaron para visitar Lucerna, ciudad italo parlante a orillas del lago del mismo nombre. Para el efecto, mi yerno alquiló un vehículo suficientemente amplio para transportar a 16 personas. Uno de los propósitos era ver la impresio-nanante cordillera Alpina, donde destacaba el macizo de San Gotardo. El viaje fue de fábula, declinaba el verano , ya la gente cambiaba a la ropa invernal y pese al tibio sol, se mordía el frío que calaba la piel, íbamos a la zona de los nevados eternos de Europa. Roland, esposo de mi hija Anali como buen anfitrión helvético, hizo de conductor, siendo un gran guía en nuestro discurrir por las ascendentes y serpenteantes au- topistas suizas, en el camino queda- ban los pinos, abetos y cipreses gla- cialmente encanecidos, los hombres del campo guiaban a las bestias a sus abrigados establos y el río Aar se comenzaba a helar. Pese a que era mediodia los autos encendían sus faros para orientar su andar y evitar accidentes. Nosotros dentro de la Custer, y a pesar de la calefac- ción, sentíamos frío. Nos detuvimos en un surtidor de gasolina, para abastecernos y satisfacer otras de- mandas.. Al bajar, el granizo azotaba el rostro, rápidamente ingresamos al establecimiento donde servían bebi- das reconfortantes para el frío. Al regresar al auto teníamos más gelidez que antes. Emprendimos el viaje nuevamente rumbo al sur , para ello cruzaríamos las entrañas alpinas por el túnel de carretera de San Gotardo, el cual es una moderna autopista bidireccional que tiene más de 17 kms de largo y situado a más de 1000 metros de altitud, siendo uno de los mas largos de Europa. Esta carretera que forma parte del sistema vial nacional de Suiza, es una de las más transitadas y conecta la parte norte de Suiza con el Cantón de Tesino en la ruta hacia Milán en Italia. Cruzar en túnel fue una experiencia impactante, no solo por los 45 minutos de travesía, sino por la oportunidad de admirar la colosal estructura de esa maravilla de la ingenieria.
Era mediodía y según lo planeado nos servimos refrigerios durante el viaje y así pudimos seguir adelante.
Al salir al exterior del túnel comenzó la ruta de bajada, a medida que avan- zabamos el clima iba cambiando y el verdor aparecía en una zona de gran vegetación.Ya a orillas de lago Lucer- na lo recorrimos por la carretera que lo bordea, fue un hermoso trayecto. Hicimos un alto en un muelle y co- menzó a llover, pese a todo la familia se tomó fotos, la lluvia se tornó intensa y buscamos refugio, de casualidad llegamos y entramos al " Glasi Hergiswill " o Museo del Vidrio donde vimos como hábiles artesanos en una exhibición fantás -tica con largos tubos soplaban bur -bujas de cristal dándole formas di- versas como botellas, copas, vasos, adornos artísticos, etc, Luego de recorrer el interesante Museo-Taller ingresamos al bazar de regalos don de vendían originales productos de vidrio. Fue una experiencia singular.
Sabiendo que el regreso era largo
emprendimos el retorno, la mayoría
de nosotros se rindió al cansancio y
echó un sueño, ahora pienso como Roland pudo resistir tanto y en ningún momento tuvo un merecido
descanso. No tenemos palabras para
agradecer tantas atenciones.