lunes, 27 de diciembre de 2021

FESTIVAL DE LAS COMETAS / CUENTO.

FESTIVAL DE LAS COMETAS.

Efraín y su familia se mudaron a Je- sús María, distrito de clase media de la Lima Metropolitana, ahora vivían en un edificio, muy diferente al bulli- cioso callejón de la calle Huascarán en el distrito popular de La Victoria, donde habitaron  durante muchos años. Efraín extrañaba a sus amigos de diarias andanzas, ya no podria jugar fulbito en la calle con la patota de Manco Cápac, esas  pichangas con "casadita" donde no era de extrañar una bronca subida de tono que terminaba en un armisticio callejero; ahora extrañaba el juego de trompo y de canicas que disputaba con sus amigos en la vereda de la cuadra,  se acabaron las compras en la tiendita de la esquina y la fuga a la prohibida Huatica donde recogían chapitas para fabricar los "run run" guerreros. Los tiempos eran otros, su padre cambio de trabajo, tenía mejor sueldo y creyó prudente buscar nue- vos aires para el bien de toda la fami- lia. Efrain en su nueva casa, desde la ventana del tercer piso, a lo lejos mi- raba la arboleda del inmenso parque Campo Marte, donde  encima de los ficus y eucaliptos en el límpio  y azul éter revoloteaban cometas multico- lores,  ahí se meneaban en travieso vuelo las  pavas, aviones, estrellas, barriletes. Efrain siempre quiso ir al gran parque a volar su propio cometa y participar en la competencia orga- nizada por la Municipalidad, la idea acicateaba su cabeza.
Siendo agosto y gozando de las va- caciones de medio año, el mozalbe- te  guardaba el deseo reprimido de elevar al cielo un juguete volador que solo él podía diseñar. El infante  rom- pió su alcancía y con sus contados soles corrió a la cercana librería don- de compró zacuara, papel de colores, pita y goma, construiría s papalote y cumpliría su soñada ilusión. Ya en  casa se encerró en su cuarto y en  media mañana su creación alada estaba lista, se trataba de un avión que llegaba a su cintura, Efraín ya se sentía el rey de las cometas.                En el legendario Campo Marte era tradicion, en los domingos del mes de Agosto organizar el Festival de las Cometas, la oportunidad para Efrain era mágica, aquella mañana  el sol rayaba fuerte, había viento propicio y ausencia de nubes,  todo era ideal para el vuelo inaugural de Jet, nombre con el cual había bauti- zado a su juguete volador. Llegó la hora de la contienda se trataba de buscar la máxima altura con el in- grediente de la elegancia y las piruetas, Efraín lanzó al aire a Jet y éste al sentir la invitación del viento se impulsó y en un atrevido zig zag alcanzó el cielo.
Otros papalotes se paseaban en el azul escenario y celosos de la majes- tad del nuevo invitado se acercaron corajudas amenazando su distingui-do vuelo. Nuestro héroe no se había percatado de las malas intenciones
de sus ocasionales rivales, que lleva- ban afiladas navajas en sus cañas y sus pabilos habían sido manipuladas con vidrio molido para echar abajo a sus competidores, era un vale todo, estaban dispuestos a acabar con  la impertinencia de un concursante desconocido y su atrevida intención de ser el nuevo campeón.Efraín pudo confirmar las oscuras intenciones de sus contendores, puso a Jet a la defensiva y esperó el brutal ataque. En efecto, los enemigos eran tres, un barrilete que de pronto ladeó su rum- bo y embistió ferozmente, casi al mismo tiempo , desde abajo una pava trató de cabecear a Jet quien en brillante giro evitó la acometida, por último una estrella atacó por la retaguardia, pero Efraín con la pericia de un experto se replegó dejando desairados a sus enemigos quienes en su intento de  guerrear con Jet y su amo, se enredaron entre si y se vinieron en picada estrellándose en el pavimento.. Jet volando majestuo- so era el dueño de los cielos del Campo Marte. Efraín en silencio, con su orgullo escondido, enrrollaba el pabilo que sostenía a su juguete y ufano se sabía como el rey, justo ga- nador del Festival de los Cometas. 

TULIPÁN, Enero , 2017.