martes, 19 de octubre de 2021

ARTICULO/ BAHIA DE PARACAS.

BAHÍA DE PARACAS.

Encerrada entre el mar azul, el límpido cielo y una inmensa playa descansa la Bahía de Paracas. Abierta con sus dos brazos; plácida y taciturna, dueña de mansas aguas que solo se encrespan con la leve brisa y se entibian con el diario caluroso sol. En una de las laderas de los cerros de la bahía aparece un geoglifo de un candelabro que según cuentan, durante la Colonia fue una señal para los viejos nautas del mar. La ensenada, otrora lugar de ensue- ño de flamencos que inspiraron al Libertador su visión blanquirroja de nuestro pabellón, ahora sufre la des- trucción ecológica por las residuos de combustible de las embarcacio- nes que navegan en la rada. 
He sido un impotente testigo de esta triste realidad, quise mojarme los pies en las tímidas olas que besan la orilla y comencé a hundirme en un amasijo oscuro, aceitoso y resbaloso y que se impregnaba con facilidad en la piel. Era la arena mezclada con restos de combustible que negaba el acceso a los bañistas, convirtiendo a todo el mar de la bahía en un cemen- terio de microorganismos tan nece- sarios para la vida marina y aves mi- gratorias que disminuye día a día. Un evidente desastre ecológico.Me pre- guntosi el atractivo turístico de las Islas Ballestas conocida por su pecu- liar fauna ,tiene los días contados, porque sin duda la amenaza ecoló- gica también la involucra.

TULIPAN/ Oct 19, 2021.