Es el nombre con que se conoce a las desaparecidas fortificaciones circundantes a la ciudad de Lima, construidas en el Siglo XVII con propósitos defensivos contra el ataque de corsarios, piratas, sedi- ciosos y otros enemigos de la Corona Española, así como delimitar asentamientos humanos de esclavos e indígenas. La obra se realizó entre 1684 y 1687 durante el gobierno del Virrey Melchor de Navarra y Rocafull ( Duque de la Palata), en la época en que la capital del Virreinato del Perú era la ciudad más codiciada por ser el centro político, económico, militar, religioso y cultural de América del Sur.
La Muralla encerraba Lima con mu- ros y bastiones de 6 metros de altura y 5 de ancho con 10 portadas de en- trada y salida: Martinete, Maravillas, Cocharcas, Barbones, Santa Catalina, Guadalupe, San Jacinto, Juan Simón, Callao, Monserrate y la La Portada de Guia en el barrio de San Lázaro en el Rímac.
Cabe mencionar que en la margen iz- quierda del Río Rimac, la muralla se construyó sobre unos muros de origen anterior llamados "Tajamar de San Francisco" que servían de contención de las crecidas del Río Hablador, obras que se hicieron en el año 1610 por la Orden Religiosa Franciscana.
Como parte de la expansión urbana, las monumentales murallas fueron demolidas en 1858, durante el gobierno José Balta. Hoy, parte de las defensas de la Ciudad de los Virreyes están restaurandose con el ánimo de reconstruir nuestro hermo- so pasado y dar a conocer al mun- do nuestra verdadera historia, obra que se denomina El Parque de la Muralla.
La Muralla de Lima Virreinal nunca sirvió para sus originales propósitos de defensa, a tal punto que Raúl Porras Barrenechea dice: " Murió virgen de pólvora".
TULIPAN/ octubre 2021.