Qiie no nos cause extrañeza que el Grupo Mercenario Wagner, haya sido contratado por Vladimir Putin para atacar a Ucrania. Como sabemos estas fuerzas paramilitares son en- tes privados que venden sus serví- cios por dinero al mejor postor. Quizás el acuerdo de Putin es una muestra de cierta debilidad de Rusia, pero para el mundo es una prueba más que nos dice que el hombre puede vender su alma al diablo, con el propósito de satisfacer sus intereses.
Pero no es el primer caso, la Historia, está llena de ejemplos de venta de servicios bélicos por causas justas o injustas. Tal vez el caso mas famoso es el de Ruy Díaz de Vivar, El Cid, durante la Reconquista Española.
No olvidemos que el ejército parami- litar de exilidos cubanos que invadió la Playa de Cochinos en Cuba en el año 1961, fue apoyado por la USA.
En EEUU en el año 1997 se creó el Academi (Blackwater) con el propó- sito de entrenar a marines norteame- ricanos, pero luego participó en las guerras de Afganistán e Irak.
Solo para citar algunos ejemplos. En el año 1989, la ONU a través de la Convención Internacional de Ginebra prohibió el reclutamiento, utilización, financiación y entrenamiento de mer- cenarios. Aunque parezca mentíra es letra muerta.
Lo cierto es que parece increíble que en pleno Siglo XXI aún existan ejérci- tos privados financiados para participar en guerras internas en Europa, África, Asia, Medio Oriente y América. Así es la nuez. SMO.