domingo, 18 de septiembre de 2022

ARTÍCULO/PANDEMIA/

PANDEMIA.
Prisionero en una hermética burbuja pasan lentos los días y las noches.Son tiempos difíciles,todos somos vulnerables ante el mal que  acecha.Nos atormenta vivir en alerta,en soledad y privados de nuestra libertad, ahora, sabemos con certeza que el libre albedrío es una condición natural de la persona y nunca la debemos perder. Cae el Sol por la ventana y el aire parece enrarecido por el contagio amenazante. Nuestra vida ha cambiado, tenemos nuevos roles , sobre todo los varones y los tene-  nos que aceptar resignadamente.
Muy temprano, después de sacudir las sábanas busco a mi fiel amiga ,la escoba y como nunca la hago trajinar.Casi de inmediato, llega el servicio a domicilio del tendero y llena la despensa. Luego me pongo el mandil y entro a cocinar, El convite del mediodía es bastante mezquino, es ración de guerra, pero sostiene. Después una ligera siesta.En las tardes cómo hoy, agarró la pluma y el tintero , me pongo a escribir no se qué cosas de un ayer muerto y un mañana incierto. Al esconderse el Sol abrazo la caja boba y me envuelvo en el global acontecer, más gris que nunca.Me canso y me refu-.  gio en el ciberespacio y encuentro al mundo más enredado que de cos-  tumbre.  El celular suena, es alguien que quiere saber de mis andares, pese a que el también sufre el aciago infortunio. Abro la ventana y veo un funeral de algún vecino,solo el coche, porque se prohíbe personas.Es triste morir solo y acabar en el crematorio.Se detiene el reloj y otra vez solitario voy con mi complaciente amiga,mi almohada.

TULIPAN/ Mayo, 2020.