Se acuerdan de las machas, no hace mucho tiempo formaban parte de nuestro menú familiar, como sabemos estos moluscos bivalvos que habitan en las arenas del mar frío del litoral del Perú y Chile a una profundidad no mayor de 15 metros, donde tienen como alimento básico al plancton. Las machas pertenecen a una especie que casi se extinguió en la década del 90 por la presencia de la Corriente del Niño que calentó su hábitat y además por la sobrepes- ca industrial. Recuerdo que en las playas de San Pedro, en Lurin, a flor de la arena, las machas eran recogidas por la gente y así beneficiarse con su consumo. Ahora la especie está protegida por la veda decretada por el Estado y su repoblamiento es lento, aunque se ha evitado el colapso total. A este molusco de gran contenido nutreico, se le consume fresco, en conserva o deshidratado.
Se extraña la macha en sudado, en sopa, en ceviche, en picante, en aguadito, en cau cau y otros platos que son delicia para nuestro paladar. La experiencia nos enseña que debe- mos proteger nuestros recursos.
"La felicidad se construye en largo, tiempo y se puede destruir en un instante".
TULIPAN/ Setiembre 3 del 2022.